Rubén Limas: Salud y Derechos Humanos



En otras oportunidades he podido explicar en este espacio, algunos datos alarmantes sobre el funcionamiento de los servicios de salud en Venezuela y en Carabobo. Hoy pienso hacerlo pero desde otro enfoque, para significar que la salud pública no es una especie de dádiva, un regalo o una gracia de los gobernantes, antes bien, es la materialización de derechos humanos fundamentales (por lo demás, suscritos por la República vía tratados internacionales y reconocidos por la constitución vigente).

Cuando un paciente llega a cualquier centro de salud pública, por algún padecimiento o a razón de una emergencia, no encontrará medicamentos, tampoco encontrará insumos, muy probablemente no encuentre una camilla, puede que no encuentre ni médico, ni enfermero (dado que muchísimos han emigrado producto de una realidad salarial paupérrima y denigrante) y, en ese escenario, deberá irse a otro centro de salud a ver si tiene mejor suerte (por sus propios medios porque tampoco hay ambulancias). Pero si en ese momento sintoniza una emisora comunitaria, podrían escuchar una cadena de radio y televisión diciendo que somos “el único país del mundo con una salud gratuita, universal y de calidad”.

Recientemente una Valenciana dio a luz atravesando el puente “Simón Bolívar”, en plena huida de la “máxima felicidad social” que garantiza la supuesta revolución. Tan solo hace poco, el ciudadano Gobernador del estado Carabobo reconocía la existencia de una bacteria en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal de la CHET que ha causad muertes de bebés. Una situación por demás denunciada a voces por los gremios y pacientes sin que nadie escuche. Solo que cuando ocurre con alguien conocido, comienza las medidas de pañito caliente, para “supuestamente resolver el problema”, pero luego que pasa el tiempo regresa a lo mismo. Lógicamente, parir en medio de un puente, justo en la frontera Colombo – Venezolana es más seguro, en términos de estricta higiene, que en nuestros hospitales.
Todo esto sucede cuando los gobernantes creen que la salud pública es una especie de favor que ellos, en la plenitud de su magnanimidad, dan a los desesperados a cambio de aplausos. Los Euros disponibles se gastarán comprando perniles pero no medicinas, ni insumos, ni en personal de salud o ambulancias ya que estas no son las prioridades del populismo.

Al contrario de todo esto planteó, que para nosotros la salud es un derecho humano y es deber ineludible de los gobernantes; antes que fabricar “cervezas” pintar murciélagos y armar templetes; invertir en el sistema sanitario, salvar vidas y permitir una existencia digna a cada ciudadano.

Esta realidad no nos puede hacer indolentes y, tenemos que seguir defendiendo nuestros derechos para ser atendidos dignamente. El próximo 16 noviembre , me uniré a la protesta del Frente Amplio Venezuela Libre en la calle, para decirle al mundo que la situación sanitaria nacional y regional es contraria a la vigencia del derecho a la vida y, que los actuales gobernantes de facto son, además de corruptos y frívolos, violadores flagrantes de derechos humanos.

Y en esa nueva Venezuela que nacerá, producto de la lección aprendida en estos largos años, seremos celosos guardianes de la salud del pueblo carabobeño y venezolano.



Fuente original La Patilla

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